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II: Los Esponsales
La boda de Patoruzek 1ª y Patora la Tuerta fue una de las
más resonantes de la época. Los diarios tiraron
ediciones especiales en monolito. En honor de los jóvenes,
se coronaron con hojas de laurel los obeliscos y se realizaron
diversas pruebas atléticas, como la suerte del balero y
la biyarda, juego este ultimo en que se destaco Patoruzek en momento
oportuno al barajar la biyarda, gritando:
-¡ Cacho 100 y la Troya!
Por
la tarde se jugo un internacional de fútbol entre un combinado
de la asociación Egipcia y de, la Federación Persa.
Como era natural, Patoruzek dio el puntapié inicial y oficio
de referee. El partido termino 1 a 1, empatando los egipcios con
un penal. No satisfizo tal resultado a Cambises, rey de Persia,
el que, avisado del “store” por un chasque, grito:
-¡Bombero!
– y acto seguido le envió el ultimátum.
Enterado, Patoruzek pronuncio aquella celebre frase de:
-Alea jacta est! – que traducida quiere decir: ¡No
me asustan sombras ni bultos que se menean!
¡Y
se armo la de Troya!

Capítulo
III: La Batalla
El temple guerrero de Patoruzek I y sus conocimientos estratégicos
del ta-te-ti, lo hicieron salir al encuentro del invasor y ocupar
el centro de la cancha. Cambises, en cambio, le hizo el gambito
de alfil y caballo, lo que debilito el ala izquierda de su ejército.
Al comprender el peligro y fortalificar, se dedico a darle una
buena dosis de Wampole, lo que aprovecho Patoruzek Iº para
correrse por el wing, y, arrollándole el ala derecha, le
grito:
-¡Truco!
A
lo que Cambises, para engañarlo, contesto:
-Quiero retruco!
Patoruzek, en su arrollador impulso, ni alcanzo a dar el “Vale
cuatro”, cuando el ejercito enemigo se había desbandado…
Fue entonces que, victorioso y en el campo de batalla, pronuncio
aquella otra frase celebre:
-¡Consumatum est!
Que quiere decir:
-Mozo, traiga otra copa y sírvase de algo el que quiera
tomar!...
Capitulo
IV: Llegada a la Patagonia
Patoruzek Iº y Patora la Tuerta, finalizada la guerra, se
dedicaron a comer perdices, y tuvieron muchos patoruzequitos.
El primogénito heredo las cualidades extraordinarias de
su padre. Fue su característica familiar el desarrollo
de los pulgares de sus pies, que se transmitió así
de generación en generación.

Una
tarde el primogénito, o sea el príncipe Patoruzek,
invito a hacer un picnic a varias niñas del lugar.
Como el Nilo, a pesar de sus años, estaba poco crecido,
decidieron tomar el “águila de oro”,
o sea el colectivo que hacia el recorrido entre el Cairo
y Addis Abeba. El águila, a igual que los colectivos
actuales, no tenía frenos, y se desboco. Cuando aterrizaron,
se encontraron en una comarca desconocida, y, al preguntar
a los naturales de esas tierras donde se hallaban, estos
le respondieron que habían llegado a la Patagonia,
pero que no podían atenderlos, pues aun Colon no
había descubierto América.
El príncipe Patoruzek, como buen sportman, se intereso
en la caza de ñanduces, t tan entretenido se hallaba
arrojándoles las boleadoras que perdió el
colectivo de vuelta. |
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| Patoruzek
Iº, al ver regresar al águila sin su hijo, exclamo:
-Canejo!- lo que prueba que esta frase ya se conocía
en aquella época-. Y dándolo por perdido,
mando esculpir en su recuerdo una estatuilla del águila,
en oro 24 kilates, que constituyo la reliquia de la dinastía
de los Patoruzek por miles de años.
En cuento al príncipe, no añoro su lejanía
patria, atraído por dulces sonidos tehuelches que
aprendió muy pronto a traducir.
Un
buen DIA Patoruzek Iº, que estaba bañándose
en el Nilo, recibió un telegrama de su hijo, que
decía:
“Papy, estoy en el séptimo cielo. Si te deja
“mamy” Patora, pégate una vueltita por
aquí y vas a ver lo que es bueno”
De esta última rama, Patoruzú y Upa son dignísimos
brotes. |
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