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| Nacido
el 26 de octubre de 1909, proviene de una familia numerosa
conformada por su padre, Don Martín Bautista
Quinterno, su madre Doña Laura Raffo, y sus hermanas,
Celia, Luisa y Laura.
Su abuelo paterno, Pedro, era de origen piamontés.
Llego a la argentina en 1885 y se instalo en la zona
de San Vicente, donde adquirio unas chacras para dedicarse
a la plantacion y comercializacion de frutales. Este
antecedente familiar deja claro de donde viene el amor
de Dante Quinterno por la tierra. Dante Realizó
sus estudios en el colegio Bernardino Rivadavia, y paralelamente
se dedicó a la práctica del boxeo y del
remo. |
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Con
tan solo 15 años ingreso como ayudante de Diógenes
Taborda, el famoso humorista y caricaturista popular
que despertaba la admiración de miles de lectores
desde el diario Critica, donde sus semblanzas costumbristas
de los porteños lo convirtieron en una celebridad.
Cuando
fallece Diógenes
Taborda, en 1925, Quinterno se convirtió
en el segundo de Arturo
Lanteri, el prestigioso dibujante de uno de los
primeros grandes personajes de la historieta nacional:
El Negro Raúl. El nuevo "maestro"
del joven Dante lo vio partir ese año, cuando
gracias al entonces director del diario EL MUNDO -
Muzio
Sáenz Peña -, publico su primera
tira en El Suplemento: Panitruco.
En
1926 realiza algunos trabajos para la revista "Don
Goyo" en la cual se pueden apreciar las siguientes
portadas: Septiembre
1926 / Noviembre
1926.
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Luego
vinieron Andanzas y Desventuras de Manolo
Quaranta para La
Novela Semanal y, más tarde, en 1927,
en el diario CRÍTICA, llego su primer éxito:
Don
Gil Contento. En ese mismo año, para
EL MUNDO, creo a Don
Fermín, que tiempo después, bajo
el copyright de Quinterno, se convertiría
en el popular Don Fierro.
El
26 de mayo de 1928 gana un concurso de historietas
en la famosa revista "Caras
y Caretas" siendo premiado por su historieta
titulada "Un
conyuge libertino".
El
19 de octubre de 1928, este porteño con ansias
de clase alta, que vivía desventuras junto
a su valet negro en un entorno aristocrático
de medio pelo, recibió al indio tehuelche
Curuguá Curiguaguigua, rebautizado inmediatamente
como Patoruzú.
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Lo
cierto es que Muzio Sáenz Peña, dueño
del diario, tras los anuncios sugirió a Quinterno
que cambiará el nombre porque era difícil
de recordar.
El
nombre Patoruzú surge de un caramelo llamado
Orozú, que por entonces se vendía en
farmacias. Se anuncia que “El último
tehuelche gigante de la Patagonia llega a Buenos Aires,
acompañado de su avestruz Carmela". Pero
la historieta dura pocos días, la tira fue
levantada sin más explicaciones el 21 de Octubre
de 1928. El
15 de Diciembre de 1928, se incorporo al diario La
Razón una nueva creación de Dante Quinterno:
Julián
de montepío, un porteño piola con
aires de playboy y un niño bien, pero al que
no le daba el cuero.
Meses
después el autor nuevamente hizo el que protagonista
recibiera al indio Patoruzú para divertirse
con el contrapunto civilizado-astuto/salvaje-tonto.
Y esta vez el resultado fue un éxito incalculable. |
Sobre exposición y diferencias con La Razón,
alejaron a Quinterno del diario.
Decidió
llevarse a su personaje invitado al diario EL MUNDO
(leer),
donde gracias a su amigo Sáenz Peña,
ya venia publicando otra tira protagonizada por un
oficinista tímido y muy burrero -Isidoro
Batacazo-, para acompañar la pagina con
los resultados de las carreras de caballos. El diario
La Razón se quedo con Julián de Monte
Pió, republicando tiras viejas. Mientras Quinterno
empezó una nueva etapa donde el fue dueño
de todas sus creaciones, del material y de los personajes,
manejando los derechos para revenderlos a otros diarios
y explotar las imágenes por otros medios. Fue
la creación del primer sindicato argentino
de las historietas: por primera vez el dueño
de la tira era autor, no así el diario donde
se publicaba. |
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| Quinterno
viaja a los Estados Unidos para estudiar producción
de dibujos animados (con los hermanos Fleischer,
creadores de Betty Boop y Popeye), y publicidad. Allí
toma contacto con los estudios Disney, cuyo joven ratón
Mickey ya empezaba a hacerse mundialmente famoso. |
Regreso
con todo lo necesario para convertirse en un empresario
de la historieta, y comenzó a dar los primeros
pasos en esa dirección. |
En
un reportaje concedido en 1931 en la revista "Aconcagua",
dijo que Patoruzú fue hecho a partir de recorrer
la Argentina y conocer a sus aborígenes. "Elegí
al más bonachón", aseguró.
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En
noviembre de 1936, apareció el primer número
de la revista "Patoruzú",
que agotó en pocas horas los 100 mil ejemplares.
Para
1936 la popularidad de la tira era inmensa. Se publicaron
los primeros números en color en el semanario
"Mundo
Argentino", que le dedicaba una página
en cada número -ocacionalmente ha dibujado
algunas de las portadas, aunque con dibujo
serio- y numerosos periódicos del interior
del país comenzaron a publicar la serie. |
1º
Aniversario de la revista Patoruzú 1937 |
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(hacer
click sobre la imagen para poder ampliarla) |
(En
diciembre de 1937 publica en la revista Patoruzú
(22) una tira titulada "Pepe
Instantanea", que solo la encontre en un
número)
En
1938, se casó con Rosa Schiaffino, con quien
tuvo a sus hijos Dante, Walter y Mónica. Sus
dibujos formaron parte del cine, el 20 de noviembre
de 1942, se estrenó en el cine Ambassador el
mismo día que La
Guerra Gaucha, el corto de 12 minutos "Upa
en apuros", que fue el primer dibujo animado
argentino en colores. Durante
la década del '50 dio un giro a su vida. Se
dedicó a la actividad rural y ganadera, tras
comprar campos en Cañuelas, Coronel Brandasen
y Trenque Lauquen y creó la revista "Dinámica
Rural" y se convirtio en un experto en la
materia. La vida de campo no lo aparto de su aficion
por los deportes: se transformo en un habil jinete
y en un fanatico jugador de golf. Entre 1956 y 1957,
se abocó a construir un modelo de auto deportivo,
casi idéntico a aquellos que suele conducir
otro de sus personajes preferidos, Isidoro
Cañones. |
En
los años mas "Calientes" de Patoruzú,
Quinterno trabajó de sol a sol hasta crear
una empresa en la que llegaron a trabajar más
de cien personas. A pesar del ejército de guionistas
y dibujantes que desfilaron por su editorial -entre
los que se destacan Mariano Julia, Tulio
Lovato y Mirco Repetto-,
Quinterno siempre estaba en el último detalle,
en la más insignificante decisión. Todo
debía pasar por sus manos. "Cuando salía
publicada alguna tapa de Patoruzú
sin la aprobación previa de Quinterno, seguro
que había lió -recuerda Ferro-. Una
vez los intercomunicadores de todos los responsables
estrellaron con un grito suyo: "Esta tapa ofende
al ministro de Educación Ivanissevich. ¡Como
la mandaron al taller sin mostrármela!".
Uno por uno fuimos desfilando por su escritorio, y
el seguía apretando las teclas del intercomunicador
buscando a un culpable. Era muy estricto y exigente,
pero a la vez, muy justo. Trataba a todos con gran
respeto -era muy raro que tuteara a alguien-, pagaba
los mejores sueldos del mercado, y no ahorraba elogios
ante un trabajo bien echo." Cuando Quinterno
tenía un proyecto entre manos, se metía
en el de cabeza. Así ocurrió cuando
empezó a concebir la que seria la primera película
argentina de dibujos animados en colores; "Upa
en Apuros". Durante dos años no hubo otra
cosa para el. |
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En
el medio Quinterno.
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Otro
de sus "niños mimados" era
el "Libro de
Oro de Patoruzú", allí
colaboraban los mejores historietitas del país.
La tapa de ese numero especial, que era lo último
que se entregaba al taller, era creación
exclusiva de Quinterno, aunque a veces convocaba
a su mejor equipo de dibujantes para realizarla.
Recuerda
Ferro que en una de esas oportunidades, y en
medio del agotamiento general porque a nadie
se le ocurría una idea que lo dejara
satisfecho, Quinterno les dijo: "Gracias,
muchachos. Vayan, nomás, déjenme
encerrar un rato, voy a intentarlo solo...".
A las dos horas los llamo para mostrarles lo
que había echo, y era realmente bueno.
Así que el dibujo de la tapa partió
al taller y todos a descansar. "Al DIA
siguiente -dice Ferro- me lo encuentro al encargado
del material con una cara larguisima. Cuando
le pregunte que pasaba, me dijo: "El viejo
esta dibujando de nuevo y quiere que a medida
que vayan llegando pasen todos por su estudio...
Si, pidió la tapa de nuevo". A cada
uno nos fue diciendo que lo había pensado
con la almohada, y se dio cuenta de que la tapa
que antes lo había convencido, ya no
servia. "Hay que pensar otra, muchachos,
no podemos jugar con nuestro prestigio",
dijo. Así trabajaba Quinterno, exigente
con todos, pero primero con el mismo."
En
octubre de 1956 se publica las Andanzas
de Patoruzú, en diciembre de 1957
las Correrias
de Patoruzito, en 1960 "Pepin
Cascaron", y el 4 de julio de 1968
las Locuras
de Isidoro. (Continuara)
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En
octubre de 1968, en la celebración de la Bienal
Mundial de la Historieta, realizada en Buenos Aires,
Quinterno se opuso al uso de la imagen del indio en
los afiches promociónales. En 1973 Patoruzú
recibe el Premio "San Gabriel" otorgado
por el Arzobispado de Buenos Aires. La asociación
Argentina de Editores de Revistas otorgan el Premio
"PLEYADE" al personaje del año 1994-95
PATORUZU -Editorial Universo S.A.
Medalla
de oro de la Cámara de Diputados de la
Nación por su trayectoria en noviembre del
1997. Distinguido por la Legislatura de la Ciudad
de Buenos Aires en 1999.
Dante
Quinterno deja tras de si un legado artístico
de incalculable valor; el volumen de una obra que
merece divulgarse y debatirse, sin duda Dante Quinterno
es la figura más reconocida de la historieta
nacional. Fue para la historieta argentina como Walt
Disney al dibujo animado mundial. Tal es así,
que el mismo Disney admiraba su talento. El fallecimiento
del creador de la historieta más leída
de la Argentina fue confirmado por voceros de la Editorial
Universo, a cargo de las publicaciones de Quinterno,
y por un portavoz del Gobierno porteño. Dante
Raúl Quinterno falleció el 14 de Mayo
del 2003 a los 93 años, por la madrugada en
su domicilio y tras un corto velatorio sus restos
fueron inhumados en el cementerio de La Recoleta. |

Una
de las ultimas (y escasas) fotografias que le fue
tomada en la revista Viva
de Clarin.
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Cuando
guionistas y dibujantes empezaron a colaborar
en la editorial para hacer las historietas de
Patoruzú, Quinterno
les entregó por escrito un extenso y minucioso
perfil del personaje, una especie de decálogo
del que no podían apartarse ni un milímetro.
Estas fueron algunas de sus instrucciones:
"Patoruzú es el hombre perfecto, dentro
de la imperfección humana, o sea que configura
el ser ideal que todos quisiéramos ser.
La bondad de este indio noble puede alcanzar límites
insospechados, pero no confundamos su credulidad
y su ingenuidad con la necedad del lelo.
Generoso
hasta el asombro, su inmensa fortuna es, antes que
suya, de todo aquel que la necesite. Patoruzú
sale invariablemente en defensa del débil
y por una causa noble se juega integro, sin retaceos.
Impulsivo y arrollador, no mide los riesgos que
pueda correr su integridad física, como tampoco
repara en las trampas que puedan tenderle la serie
de truhanes que le salen al paso. Patoruzú
es un hombre puro, simple y sencillo; sobrio, estoico,
buen creyente y, aunque seguro de sí mismo,
sumamente modesto. Es extrovertido y de una aguda
sensibilidad, dentro de su marcado carácter
masculino. Sin necesidad de caer en lo "sexy",
Patoruzú no debe permanecer marginado de
la relación normal hombre-mujer.
Cuando
lo requiera la exigencia argumental, Patoruzú
se revelará ante el lector como permeable al
atractivo femenino y, si su impulso es conducirse
de acuerdo a su sexo, su complejo de fealdad física
y su pudor ante el sexo opuesto le impondrán
cierto freno a sus exteriorizaciones amorosas lo que,
bien manejado, puede dar lugar a incidencias humorísticas.
Estas situaciones deberán ser tratadas por
el guionista con tacto y buen gusto. A propósito
del poder sobrehumano del indio Patoruzú,
este emana de una misteriosa fuente de energía
que proviene de lo más recóndito de
sus orígenes. Es como si toda la enigmática
fuerza de su raza, de sus antepasados, acudiera en
su auxilio cuando necesita de esa arrolladora energía
para hacer triunfar el bien sobre el mal.
En
el fondo, su condición de imbatible no es
más que un símbolo, si se quiere,
esotérico y mítico. Patoruzú
traspone lasfronteras de lo humano para transformarse
en un símbolo del bien, Sin embargo se recomienda
al guionista no abusar de los recursos inverosímiles,
esto podría con el tiempo, ir alejando al
lector del clima de realismo que en lo posible debe
vivir cuando lee nuestras historietas. En consecuencia,
fuera de esta facultad de poder sobrenatural, la
que será manejada discrecionalmente, Patoruzú
debe ser considerado como un ser absolutamente normal".
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Fuentes:
Viva
de Clarin (15/12/1996)
- Releyendo Patoruzú (1994) |
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